Aquí os dejo la entrevista que me realizó Neo Coslado para para la emisora de la Sierra de Madrid de la Cadena Cope. Espero que os guste…
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Gracias Neo por la entrevista. Ha sido un placer.
El blog de David Yagüe: cine, literatura, actualidad y otras cosas del mal vivir.
Aquí os dejo la entrevista que me realizó Neo Coslado para para la emisora de la Sierra de Madrid de la Cadena Cope. Espero que os guste…
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Gracias Neo por la entrevista. Ha sido un placer.
Descubrí este libro en la presentación del pasado 15 de diciembre, hace justo un mes y como siempre que voy a una presentación, salí de allí con muchísimas ganas de leer el libro, recién comprado y dedicado por su autor, David Yagüe. Aun así, he podido contenerme y al final lo he leído entre el lunes 2 y el martes 3 de enero. Entre lo cortito que es, con 184 páginas, y lo muchísimo que engancha, el libro me ha durado un suspiro.Esta obra nos traslada al Irak de la posguerra, tras la caída de Sadam Hussein. La historia comienza con el secuestro de Carl Robson, un contratista de seguridad estadounidense que ha sido secuestrado por la insurgencia. Pero no es un secuestro más de los muchos que tienen lugar en el país, este es especial. Por eso la nueva policía de Irak quiere utilizarlo para lavar su imagen y demostrar al mundo y a su propio país que puede resolver la situación y encontrar al contratista sano y salvo antes de que sus secuestradores graben en directo su degollación.Para lograr su objetivo, forman un grupo especial, compuesto por policías sunitas y chíitas que tendrán que colaborar con policías estadounidenses y británicos. Al frente de este grupo está el protagonista de esta historia, Kassem Homan, un ex miembro de la policía secreta de Sadam Hussein, un torturador desaparecido desde hace años.Ahora se ve obligado a volver al trabajo, aunque no le guste. Aunque no quiera recordar, aunque no se atreva a enfrentarse a sus fantasmas, aunque no quiera volver a tener pesadillas con sus víctimas, con las cientos de personas a las que torturó, asesinó o mandó ejecutar.
Pero no le queda más remedio. Porque Ganem Jairi le ha chantajeado con lo que más quiere, con lo único que tiene en la vida desde que a su mujer la mató un mortero estadounidense: su hijo Asán. Él no lucha por el prestigio de su país, por convencer al mundo de la capacidad de la policía de Irak, ni siquiera por rescatar al contratista estadounidense. Él solo lucha por su hijo. Por eso está dispuesto a llegar hasta el final.
Con un ritmo trepidante, giros inesperados y sorprendentes y acción, mucha acción, la trama se desarrolla ante nuestros ojos como si de una película se tratara. Y nos traslada a Irak, a un escenario que estamos acostumbrados a ver en los telediarios, pero no en un libro.
Entre Bagdad y Basora, los policías liderados por Kassem Homan tendrán que enfrentarse a compañías de seguridad privadas como Red Horse, a insurgentes, a terroristas de Al Qaeda, al Gobierno de Estados Unidos, a los grupos armados que luchan por controlar el país, a las mafias. Y todo en un escenario en el que nada es lo que parece y no se puede confiar en nadie.
Pero los coches bomba, los atentados, los disparos, las bombas, las armas, los espías, los traidores, los informantes no son nada comparado con el miedo, el pánico, el terror que atenaza, ahoga, paraliza y asfixia a Kassem. Porque sabe que en Bagdad y, sobre todo, en Basora, hay mucha, demasiada gente que le tiene ganas, muchas ganas. Quieren matarlo, secuestrarlo, torturarlo. Lo quieren muerte, bien muerto. Se quieren vengar. Porque él torturó, secuestró, maltrató, ejecutó y mató a sus hermanos, a sus hijos, a sus padres, a sus maridos. A mucha gente. A demasiada.
Y él lo sabe, pero el amor que siente por su hijo es más fuerte que todos esos fantasmas que le persiguen por todo Irak. Lo único que desea es acabar con el caso lo antes posible, cuanto antes, para poder volver al orfanato en el que cuida de su hijo y de otros muchos niños, huérfanos de verdad, las auténticas víctimas de la guerra.
Pero él también es una víctima del régimen de Sadam Hussein. Un régimen que le convirtió en un monstruo, un desalmado, un salvaje, un animal sin corazón, sin alma, sin conciencia. Lleno de odio, de violencia, de rabia, de ira. Un monstruo que creía enterrado en lo más profundo de su ser y que ahora ha vuelto con más fuerza que nunca.
Aun así, en ningún momento me he visto capaz de juzgar a ninguno de los personajes de esta historia y mucho menos a Kassem. ¿Quién no estaría dispuesto a todo con tal de salvar la vida de un hijo? ¿Quién no se convertiría en un monstruo viviendo en un país en llamas, un auténtico infierno en el que lo único que importa es sobrevivir, al precio que sea?
Junto con la ambientación y la trama altamente adictiva, fascinante y frenética lo que más me ha gustado de esta historia es su final. Tan sorprendente e imprevisible como el resto de la historia. Porque en esta novela nadie es quien dice ser. Y vosotros, ¿queréis saber quién viajaba en el Humvee Bravo Tango Siete y qué ocurrió con el contratista?
La reseña original la puedes leer aquí.
Muchísimas gracias, Goizeder por esta reseña.
Reconozco que se me pasó el pasado verano acercarme a los cines a ver este peculiar western de Mateo Gil. Sin embargo, tras las nominaciones a los Goya (11, nada más y nada menos, entre ellos los premios mayores) decidí poner remedio a aquel olvido.
Tenía muchas expectativas (y me alegra que un western esté entre las mejores películas del año en España), pero estas no se cumplieron. Creo que es una película muy bien hecha (la utilización de los marcos naturales boliviana es espléndida) y tenía una premisa argumental atractiva (¿Y si el célebre Butch Cassidy -acordaros de Dos hombres y un destino- no hubiera muerto en el tiroteo contra el ejército boliviano y hubiera envejecido allí?), pero se queda por el camino.
Me explico. Los flashbacks donde se cuentan la huida del Butch joven por Latinoamerica están bastante bien, pero aportan poco. A la aventura central, la del Butch viejo (interpretado bastante bien por Sam Shepard) que se encuentra y ayuda a un ingeniero español que ha robado una mina (un pasable Eduardo Noriega, mejor que en otros papeles), en cambio, le falta vida, pasión y aunque tiene interés, cojea constantemente por reiteración y parece ir muriéndose, poco a poco, de inanición. Porque al giro final de la historia, que quizá llegue tarde, le faltaba algo de alimento -haber ahondado más en el personaje de Noriega, sin ir más lejos-, para que hubiera tenido el gran final que merecía esta película. Hasta el papel de Stephen Rea, resulta desaprovechado.
Es una pena, porque una película tan bien rodada y que podría competir con producciones extranjeras, deje un sabor agridulce, a buen cine fallido… A pesar de ser un homenaje hermoso al western crepuscular (sí, en Bolivia y casi en 1930), de tener partes memorables (algunas cabalgadas, el tiroteo con las dos mujeres o la persecución por el desierto de sal, algo desaprovechada también, pero interesante).
Creo que el gran responsable de esa sensación de película fallida la tiene el guión, que me parece que tiene una estructura narrativa muy desigual. Acierta en el tono y pero falla en el ritmo. Me pareció de tan crepuscular, cansino.
No me pareció una gran película, pero sí original para nuestra cinematografía. No es el gran western que esperaba, pero quizá sí un paso más hacia la revitalización del género, por qué no, a manos españolas.
Se deja ver, pero se hace lenta y puede que llegue a aburrir. Sería bonito que hubiera dado la campanada en los Goya, pero lo descarto.
Os dejo una estupenda reseña que salió en 20 Minutos sobre mi novela ‘Bravo Tango Siete. El contratista’
La historia de Bravo Tango Siete, el Contratista transcurre en Bagdad y, sobre todo, en Basora tras la caída de Sadam Hussein. Un contratista de seguridad estadounidense es secuestrado por la insurgencia y la policía del nuevo Irak quiere convencer al mundo de que puede resolver la situación. Para lograrlo forma un heterogéneo grupo de agentes sunitas y chiítas con un exmiembro de la policía secreta de Sadam al frente.
La mayor originalidad de la novela radica precisamente ahí: en que sus protagonistas son iraquíes. Algo de agradecer por el novedoso punto de vista que aporta, por adentrarnos con otra perspectiva en un mundo que solo conocemos por los medios de comunicación y las películas occidentales. Para el lector es cierto que supone un esfuerzo extra quedarse con los nombres de sus protagonistas, pero es un pequeño peaje que merece la pena pagar.
Ha sido muy bien documentado “con libros, hemeroteca, y sobre todo con medios extranjeros” cuenta su autor, el periodista madrileño de 20minutos.es David Yagüe, que se decidió a ubicar en Irak su primera novela influenciado por otro libro y por otro escritor: “mi interés por Irak surgió tras un trabajo anterior en el que estuve en contacto con un artista iraquí que había sido represaliado por Sadam y que escribió Yo luché contra Sadam”.
“Tenía más interés en centrarme con iraquíes, que los estadounidenses rescaten a otros estadounidenses está muy visto. Protagonizada por contratistas sí que he encontrado una novela, y también alguna con protagonistas iraníes, por no iraquíes”.
Un investigador a la deriva
El hilo conductor es Kassen Homan, un antihéroe complejo, un amante padre capaz de torturar para obtener una declaración, un personaje que roza la desesperación y que confunde sexo y amor. Un hombre ni valiente ni cobarde, dado a los remordimientos. Un tipo de una violencia irreflexiva, capaz al mismo tiempo de grandes sacrificios. Un ser humano consecuencia de su tiempo, su etnia, su familia y su nacimiento.
Tenía más interés con iraquíes, que los estadounidenses rescaten a otros estadounidenses está muy visto Se trata de un personaje que avanza por la mayor parte de la trama sin tomar las riendas empujado por unos y por otros.
Recuerda a esos viejos sheriffs cinematográficos obligados a desempolvar su colt, a los detectives de novela negra enfrentados al tiempo al hampa y a la policía corrupta. A fin de cuentas Bagdad y Basora son ciudades sin ley, o mejor dicho, supeditadas a la ley del más rápido desenfundando. Como en el también polvoriento Viejo Oeste o el Chicago de los años 30.
“Lo que pasaba en Irak pedía a gritos una novela negra. Iba a ser una novela de espías, pero según me documentaba se acabó convirtiendo en una novela negra, que a mí es un género que siempre me ha gustado más”, reconoce Yagüe.
Yagüe no tiene interés en juzgar a su protagonista ni en presentárnoslo de un modo digerible. Kassen, como el resto de personajes, es como es. Cuesta identificarse con él. De hecho a la mayoría de los lectores no les caerá precisamente simpático, pero le podemos entender perfectamente ya que el escritor dedica gran parte de su obra a explicarnos sus motivaciones y procesos mentales.
David Yagüe no se identifica con ninguno de sus personajes y sabe que los lectores tampoco lo harán: “Era algo premeditado, los lectores del libro no han sido educados en la violencia, no viven en situación de guerra. Es normal que no se sientan identificados. De hecho el protagonista es más un hombre que recurre a la solución fácil, a la violencia, que un investigador. No es precisamente Sherlock Holmes”.
Pero hay más en Bravo Tango Siete, el Contratista. También tenemos operarios del terrorismo, niños que juegan a la pelota (y a juegos mucho más peligrosos), ‘femmes fatales’ veladas y por supuesto, mercenarios y contratistas. Todos ellos poliédricos, nada simplificados.
Todo lo contrario que la prosa del autor, que es directa, sin recovecos. David Yagüe es especialmente hábil retratando la acción de un modo evocador y al mismo tiempo ordenado y claro. Muchos buenos escritores, como muchos buenos cineastas, cuando llega la hora de mostrar acción desenfrenada acaban creando confusión en su público, por eso otros tantos directamente se saltan esas escenas. Yagüe las domina a la perfección
El escritor ya está trabajando en una nueva novela “histórica y de aventuras completamente diferente”, pero no ha descartado regresar a Irak o recurrir de nuevo al inspector Kassen Homan. “Estaba muy seguro de que no habría continuación, ahora no lo tengo tan decidido. Lo que no haré será volver a los contratistas, ese tema ya está cerrado”.
Aparecido el 11 de enero de 2012 en 20minutos.es: ‘Bravo Tango Siete, el Contratista’ un sangriento por el Irak post-Sadam.
Un día después apareció en su edición en papel:
Hace poco vi esta excelente película de espías, dirigida por Thomas Alfredson. Conozco a muchísima gente que esta película les ha parecido un auténtico muermo, lenta y sin interés. A mi por el contrario, me pareció muy buena, interesante y con unas interpretaciones de órdago.
La película está basada en una de las célebres novelas que el gran novelista John Le Carré realizó sobre los servicios secretos británicos durante la Guerra Fría y que tenía como eje conductor al personaje de Smiley. En este caso, Smiley se retira del Servicio Secreto, pero pronto será reclamado para una misión muy especial: encontrar a un topo del KGB en el Circus (así llaman a su sede).
La película tiene un ritmo pausado, pero la historia siempre avanza, nuevas revelaciones, giros, etc. a tono con su intensidad fría, a punto de estallar, que tiene esa historia compleja, pero a la vez sencilla, que no es si no una partida de ajedrez entre rusos y británicos.
La historia, como digo, me mantuvo en tensión y me hizo disfrutar. Es cierto, que tiene fallos, como el que, a pesar de su complejidad, resulte relativamente fácil adivinar quién es el traidor, más que nada por hay sospechosos que reciben poca atención por parte del filme.
Además del guión, de su argumento, la película descansa sobre dos pilares: su excelente elenco y su gran ambientación de los años 60-70. Algo feísta, pero verosímil y directa, te crees que estás en esas décadas y te adentras en la vida de esos espías, que lejos de los James Bond de turno, son seres cerebrales y muy grises.
De los actores poco se puede decir: Gary Oldman, Colin Firth, Mark Strong, John Hurt, Toby Johns, Ciarán Hinds (qué pena que no tenga más peso), Benedict Cumberbatch, Tom Hardy… están muy bien, sobre todo Gary Oldman, con una interpretación extremadamente contenida que mantiene la película y que me parece que en los premios se le va a reconocer menos de lo que se debería.
Así que una película de espías, cerebral, bien realizada, muy recomendable, pero no esperéis explosiones, saltos y persecuciones trepidantes porque de eso nada. Una escena que me pareció brillante: cuando el personaje de Benedict Cumberbatch debe ir al Circus para robar unos expedientes, parece sacada de una película de Hitchcock.
¡Feliz año a todos¡ Como todos los años, empiezo el 2012 con mucha energía y con ganas de que este año el blog no quede tan desatendido. A ver si lo cumplo.
De momento voy a empezar con un pequeño resumen de lo mejor del año pasado en cine, libros y series. Este año no he podido ni ir al cine todo lo que quisiera, ni ver todas las series que me habría gustado, así que este resumen es muy, muy personal, y con muchas lagunas.
LIBROS
- Un libro y un autor: Sin duda, si el 2010 fue el año en el que descubrí a George R.R. Martin y suCanción de Hielo y Fuego, este 2011 me ha pasado lo mismo con Don Winslow. Este autor de thrillernorteamericano me cautivó con su mejor novela El poder del perro (Mondadori, 2010) -un fascinante recorrido por la guerra contra la droga en la frontera entre EE.UU. y México durante tres décadas-. Después me leí todas sus novelas en castellano. Muy entretenidas y escritas con ese humor negro que caracteriza a Winslow, pero ninguna al nivel de la anteriormente citada: destacan Salvajes (Martínez Roca, 2011) y El invierno de Franky Machine (Martínez Roca, 2010, será reseñada en las próximas semanas), algo por detrás queda Muerte y vida de Bobby Z(Mondadori, 2011).
- Una novela histórica: Por falta de tiempo no leí la trilogía de Santiago Posteguillo (al que entrevistamos el pasado otoño) sobre Escipión, así que cuando salió Los asesinos del emperador, fue mi oportunidad para ‘probar’ a este autor. Me ha convencido. Una novela épica de altura y extremadamente cuidadosa con la ambientación. Mi novela histórica del año.
-Dos novelas escritas en castellano. El sueño del celta, de Mario Vargas Llosa, y Niños feroces, de Lorenzo Silva. El escritor de Getafe no decepciona y firma una de sus mejores novelas: un relato muy honesto que narra la aventura de un español de la División Azul y el viaje que recorren dos escritores para narrar su historia. Cautiva por lo que cuenta y cómo lo cuenta. Por su parte, el premio nobel me cautivó con la historia del irlandés Roger Casament, llena de luces y sombras, pero sobre todo de humanidad.
- Un clásico. En mi aún larga lista de clásicos sin leer, este año se cayó uno que destaca: El Conde de Montecristo, de Alejandro Dumas. Un novelón de huidas, venganzas y tramas intrincadas que funciona y te transporta a otra época. Siglos después, este autor sigue siendo un best-seller contemporáneo.
- Una ilusión personal. Perdonad el autobombo, pero en el último mes ha salido mi primera novela Bravo Tango Siete. El contratista (hablamos en un programa de radio sobre el libro) y no estaría siendo sincero si no lo destacara. Para un lector, ver su libro publicado es un auténtico sueño cumplido.
PELÍCULAS
- Las grandes películas estrenadas este año (y que haya visto) serían Valor de ley (bien por el western de los Coen), El topo (de la que os hablaré en un post, próximamente), Un dios salvaje (excepcional adaptación de Polanski de la conocida obra de teatro con un reparto en estado de gracia) y la australiana Animal Kingdom (un exótico ejercicio de cine negro muy bien rodado y con una Jackie Weaver inmensa).
(Actualización 16 de enero) No sé cómo se me pudo olvidar: Cisne Negro fue una de las imprescindibles del año.
-Película española destacada: se me escapó No habrá paz para los malvados (estoy seguro de que estaría en este post), así que mi película nacional será Mientras duermes, terror psicológico de la mano de Balagueró y de un colosal Luis Tosar (qué grande es este hombre).
-Superproducciones del año. En este apartado, no me puedo decidir entre Super 8 y X-Men Primera Generación, gran cine de entretenimiento, cada una con sus puntos fuertes.
SERIES
Seguidor de la serie de libros Canción de Hielo y Fuego, parecería obvio que mi serie del año fuera Juego de Tronos (excelente, por otra parte). Así iba a ser, hasta que finales de año apareció Homeland. Y no hubo color.
Excelente thriller de espías y terroristas, con excelentes interpretaciones (increíbles Damian Lewis y Claire Danes, pero muy destacados también Morena Baccarin o Mandy Patinkin), un guión genial, medido, que guarda con mimo un cuidado equilibrio entre la trama thriller y las tramas personales y en las influencias que ejercen entre ellas. Es LA serie.
Ya tenemos fecha para la presentación en Madrid de Bravo Tango Siete. El contratista.
Será el 15 de diciembre, jueves, a las 19.30 horas
En la librería Estudio en Escarlata (C/Guzmán el Bueno, 46. -esquina con Fernández de los Ríos-)
Me acompañará el escritor Mario Escobar, autor de Matar a Lutero y El testamento del diablo entre otros muchas novelas y Clemente Tribaldos, director del documental de televisión Irak, entre el miedo y la esperanza y autor, junto a Basim Yoni, del libro Yo luché junto a Saddam.
Recordad que, hasta enero, será la única librería donde poder adquirir el libro.
¡Os espero!

Después de algún retraso, por fin este jueves, 1 de diciembre, Bravo Tango Siete. El contratista llegará a las librerías. Como os podéis imaginar, estoy deseándolo. Ya os he hablado bastante del libro, así que, esta vez, sólo os recordaré que…
Llevo unos meses en los que la vida personal y laboral no me dejan ir mucho al cine. Bueno, así y todo el pasado sábado fui a ver Mientras duermes, la nueva película de Jaume Balagueró, interpretada por Luis Tosar y Marta Etura.
Las películas de Balagueró me han gustado sin más (Darkness, REC, Los sin nombre… reconozco que daban miedo; más pobre me pareció Frágiles). Así que iba con buenas perspectivas, pero no demasiadas, al cine.
La verdad es que la película me gustó bastante. Bien hecha, bien interpretada y con un buen guión (aún con alguna exageración). Luis Tosar vuelve a bordar un papel oscuro y se gana otro hueco en la exposición de villanos que no te dejarán dormir (nunca mejor dicho), aunque no llega al impacto que causaba Malamadre en Celda 211. El punto flaco entre los actores lo pone Alberto San Juan, que me parece un actorazo, pero aquí el rato que sale no me lo terminé de creer nunca. Quizá también lastra que su secuencia más importante estaba muy forzada para generar tensión: ¿no se le ocurrió llamar a un amigo o la policía antes de hacer eso?.
La película sigue a un acosador que para más inri es el portero de su victima. Lo vemos todo desde el punto de vista del psicópata lo que evita el terror y carga las tintas en el suspense, en el qué va a pasar. El personaje de Tosar, César, es un psicópata que solo es feliz, si logra destruir la felicidad de los demás y vaya si lo hace.
Una buena película de suspense, muy oscura, morbosa y, sí, por qué no decirlo, muy muy cruel.
P.D. Esto no tiene nada que ver con la película, pero ¿por qué hay gente que va al cine para estar de charla con sus acompañantes desde el minuto 1 de película? Piensen que hay crisis, ahorren ese dinero y las molestias al resto de espectadores.
Por fin. Después de varios años de espera y muchos malos momentos, va a ver la luz mi primera novela. Se titula Bravo Tango Siete, el contratista y la publica Atanor Ediciones. La fecha oficial de lanzamiento es el 15 de noviembre. Os dejo la portada y la sinopsis:
Irak, tras la caída de Sadam Hussein. Carl Robson, un contratista de seguridad estadounidense, es secuestrado por la insurgencia durante el transcurso de una misión. La policía del nuevo Irak quiere convencer al mundo de que puede resolver una situación así y forma un grupo especial de agentes, formado por sunitas y chiítas, para encontrar al americano.
Al frente del equipo ponen a un ex miembro de la policía secreta de Sadam Hussein, Kassem Homan, un conocido torturador que llevaba años desaparecido. Lo que nadie sabe es que Homan se juega algo más que el prestigio de su país en el caso y está dispuesto a crear un infierno con tal de resolverlo.
Nada es lo que parece en una trama donde se mezclan las polémicas compañías de seguridad privadas, insurgentes, terroristas de Al Qaeda, el Gobierno de EE UU y los distintos grupos armados que luchan por controlar el país.
Un ‘thriller’ electrizante, con un marcado aire ‘noir’, lleno de acción y giros sorprendentes, donde sus protagonistas intentan sobrevivir en un país en llamas que intenta renacer.
Para promocionarla y encontrarme con los lectores he creado un blog sobre la novela y una página de Facebook.
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