Ágora

La última entrada que os puse en el blog (sí, sí, ya me estoy dando latigazos por lo poco que escribo últimamente) hablaba de un librito sobre Hipatia de Alejandría y ahora me lanzo a hablar de Ágora, la última película de Alejandro Amenábar.

He de decir que sin ser aburrida, la película es tan pasajera que al rato de salir de la sala se te ha olvidado. La historia real es ciertamente interesante (y a mi me ha provocado leer muchas cosas sobre el tema) pero, para mí, se queda en este comentario: ¡Qué gran película se podría haber hecho!

Ágora está excepcionalmente hecha a nivel técnico, la ambientación, los decorados, los trajes son fabulosos (bueno salvo las vestimentas de los soldados romanos que por lo que he leído distaban mucho de ser así en aquellos años) y la reconstrucción de Alejandría es impecable. Te mete en la Alejandría del siglo IV d.C.

Rachel Weisz, que a mi es una actriz que me encanta, está fenomenal, es creíble, aporta una belleza nada artificial al personaje y le da personalidad.

Y después vienen las cosas que no me han gustado: los actores masculinos están fatal con la única excepción de Ashraf Bahrom (que interpreta a Ammonius); a Aménabar en un ataque de pretenciosidad sin límites “se le escapa” la cámara, de forma injustificada, al espacio cuando la acción está en Alejandría (un plan que está justificado al final y al principio, pero desde luego no en las otras dos ocasiones que ocurre); el metraje parece que ha sido recortado dejando historias y personajes secundarios que parecen importantes casi sin resolver (el padre de Hipatia, p.e.); en la película pasan años, pero Orestes y Synesius (e Hipatia) aparentan la misma edad como alumnos que como prefecto y obispo, respectivamente…

Y de nuevo, como ya pasara en la sobrevalorada Mar Adentro, Aménabar prefiere dejarse de medias tintas y ofrecer una película de respuestas, de mensajes claros, que de reflexiones abiertas y preguntas, y construye el guión de tal manera que no hay pregunta ni sutilidad si no una única respuesta correcta, algo que le da un aire panfletero que no me suele gustar en el cine. Pero esto ya es cuestión de gustos.

Por lo que he leído, y lejos de querer ir de experto, parece que Amenábar ha sido, en líneas generales, fiel a la historia pero simplificando y evitando dar algunas explicaciones necesarias para ver qué pasaba en Alejandría (creo que habría aportado más explicar que bajo la lucha religiosa también se ocultaba una social: los paganos eran la élite greco macedonia de la ciudad y los cristianos, las clases bajas egipcias) en busca de dar su mensaje; igualmente el personaje de Hipatia ha sido modificado, puliendo su, normal por su posición, elitismo y haciéndola más comprometida, modificando su posible fecha de muerte y por lo que dicen los científicos, patinando sobre sus posibles estudios astronómicos.

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About davidyc

David Yagüe Cayero, periodista y aprendiz de escritor. En su blog encontrarás temas tan variados como el cine, libros, cómics, actualidad y mucho más.

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