Reflexiones sobre Haití

Llevaba unos días aguantándome las ganas y al final he escrito sobre esto… Reflexiones acumuladas de estos días, algo suelto, …

La naturaleza a veces sabe cómo ser cruel, más, si eso es posible, que los hombres. Hace una semana un devastador terremoto arrasó Haití, provocando una tragedia humana que tardaremos aún un tiempo en calibrar, lejos de los arrebatos amarillistas e infundados de los medios enloquecidos por este tipo de noticias.

Como a menudo ocurre, la naturaleza se ha cebado con los países más desfavorecidos (el mismo terremoto no habría sido ni de lejos tan bestial de haber ocurrido en Japón), en el país más pobre de América y un ejemplo de estado fallido como desgraciadamente hay unos cuantos en el mundo.

Al leer un poco sobre la historia de Haití sólo puedes pensar en una cosa: mala suerte. Idealmente no sonaba mal ¿verdad? Un estado habitado por los miles de esclavos negros traídos por la fuerza de África que se unen y echan a las tropas francesas. Prometía ser idílico, pero no duró mucho: sus cabecillas o se endiosiaron o demostraron ser gente únicamente cultivados en el arte del machete y en el odio (bastante razonable por su situación). Y así hasta la actualidad: guerras internas, guerras con sus vecinos dominicanos, intervenciones norteamericanas, huracanes y ahora el terremoto. Muerte y pobreza en estado puro.

Claro donde unos vemos la desgracia de ser el país más pobre del continente, otros como el reverendo Pat Robertson (ex candidato a presidente de EE UU, no os lo perdáis) achaca el terremoto a que Haití está maldito porque durante su independencia hizo un pacto con el Diablo (claro, se refiere al vudú que frente a los cristianos franceses homogeneizaba a los esclavos). Seguro que el bueno de Pat, también tenía una gran explicación para el Katrina y el 11-S. Estoy segurísimo.

Por si la tragedia no fuera suficiente, en un lugar como Haití de sus gobiernos se puede esperar poco (y viendo su historia, no me extraña). Ahora, como relata The Times, el Gobierno anda por ahí sin poder efectivo para hacer nada, todo depende de la ayuda internacional. ¿Adivináis quiénes han sido los primeros en llegar? Sí, los chicos del 7º de Caballería (por cierto, que no es la primera vez que los marines llegan a Puerto Príncipe). Y aquí es donde muchos me vais a dar estopa pero, joder, bravo por ellos. La comunidad internacional luego deberá cuidar de que no haya abusos, de que al final no salga una base de los EE UU por ahí o que dejen de controlar el aeropuerto de Puerto Príncipe como si fuera un aeródromo particular… pero lo dicho bravo por ellos, por movilizar rápidamente una fuerza de ayuda de miles de personas (cosa que la ONU, como siempre, tardará semanas en coordinar). Ahora que la pongan a trabajar, que eso parece que aún no se ve.

Haití necesita ayuda urgente, no dentro de un mes, si no ahora. Y los cooperantes y voluntarios que trabajan allí también, como prueba esta espeluznante historia. Hay que crear las condiciones de seguridad necesarias para trabajar. ¿Qué lo militar no es lo más deseable? ¿Qué mejor una fuerza multinacional que sólo los green boys de Obama? Pues sí, pero el mundo no es perfecto y hay que pensar que los ejércitos modernos tienen capacidad y maquinaria para establecer el orden, rutas de suministros, dar apoyo médico y comenzar a construir. La gente de Haití está desesperada, con razón, necesitan velocidad. ¿Qué es una invasión como nuestro amigo Chávez (que este, otro iluminado como Roberttson achaca el terremoto a su diablo particular a EE UU)? Pues que la comunidad internacional, para variar haga algo y la frene.

Y por último, nosotros también podemos ayudar. Dejemos de un lado nuestras desconfianzas y donemos poco o mucho, lo que se pueda. Hay caminos para hacerlo y organizaciones para todos los gustos y confianzas. No nos parapetemos en que si las ONG se quedan parte del dinero, los bancos cobran comisiones, etc. Aunque sea verdad, si parte llega a su destino habrá merecido la pena. Leo en un artículo: “si tan sólo la mitad de la población mundial, más de tres mil millones de personas donara un euro para ayudar al país caribeño, Haití podría recuperarse de tan devastadora situación”. No es tan difícil, no todos lo harán, pero los que lo hagamos podemos poner más de un euro (incluso mucho más). Incluso sería fácil pensar en cuánto costaría dejar a Haití mejor de lo que estaba antes del terremoto. ¿No nos bombardean con eso de que vivimos en un mundo globalizado que todo está interconectado? Pues entonces Haití está conectado con nosotros, y nosotros con Haití.

Podríamos, pero hagámoslo antes de que las cámaras se vayan y volvamos a olvidarnos de Haití hasta la próxima guerra o el próximo huracán.


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About davidyc

David Yagüe Cayero, periodista y aprendiz de escritor. En su blog encontrarás temas tan variados como el cine, libros, cómics, actualidad y mucho más.

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