La diligencia

Empezamos (por fin) esta sección de “Aroma a western” y no podía ser de otra manera que con un título mítico: La diligencia, que reunía a dos grandes, quizás los más, del género: el director John Ford -si alguna vez os he hablado de mi talibanismo cinematográfico hacia Clint Eastwood, éste es otro que comparte esos sentimientos- y el actor John Wayne.

Con esta película “había nacido el western adulto. Fue el principio de algo grande que divide en dos la historia del cine”, escribe Francisco Javier Urkijo en su libro sobre John Ford (Cátedra). Y es que, aún hoy y reconociendo que en algunos aspectos el paso del tiempo se nota, al ver esta pequeña gran joya te das cuenta que es una película especial, asequible, pero llena de riqueza.

Como casi todas las películas de Ford tiene muchas capas de lectura: en su más básica es un western, una película de aventuras tan trepidante como entretenida, donde no hay nada superfluo, toda va hacia delante con un implacable sentido del ritmo; también es un excelente estudio de personajes, con un reparto coral muy estudiado y perfilado, maravillosamente expuesto; e igualmente hay grandes reflexiones sobre el heroísmo, el compañerismo, la amistad y una historia moral sobre la hipocresía de la sociedad -no hay que olvidar que finalmente son los asesinos, Wayne, las prostitutas echadas a patadas de los pueblos, Claire Trevor, el tahúr sin escrúpulos pero con aires de caballero, John Carradine, y el médico borracho, Thomas Mitchell, quienes dan las mayores muestras de heroicidad, sacrificio y compañerismo mientras sufren el desprecio de la mujer del militar, el comerciante y el banquero, que para más inri resulta ser corrupto-.

En lo visual, Ford también revolucionó el género: La Diligencia no sólo vive de los grandes paisajes (que también los hay, en ese espectacular Monument Valley) si no que encuadra las partes más interesantes de la película en el claustrofóbico carricoche y en otros interiores.

Por todo ello, esta revolucionario western, este maravillosa historia donde, como en muchas películas de Ford, los perdedores y los repudiados por la sociedad dan una lección al mundo bien pensante se convirtió en una de las mejores películas de Ford (este genio se iría superando y poniendo el listón aún más alto), catapultó a la fama al vaquero por antonomasia, John Wayne y resucitó -o realmente creó– el gran western.

Sólo para la memoria recordar una secuencia memorable: la persecución de los indios a la diligencia (increiblemente bien rodada, frenética, tensa… ya podía aprender muchos directores de principios del s. XXI) y un  par de estractos  de los diálogos fabulosos, que mantienen el médico alcohólico, Doc Boone, y el banquero corrupto, que viene al pelo en estos tiempos de crisis económica:

No sé adónde va a parar este gobierno. En vez de proteger a los hombres de negocios mete la nariz en los negocios. Pero si se habla ya de poner inspectores en los bancos. ¡Como si los banqueros no supiéramos dirigir nuestros bancos!

y…

-Este país necesita a un presidente que sea un buen empresario

-Lo que necesita el país son más cogorzas.

No lo dudéis, si podéis no rechazéis la oportunidad de empezar el viaje en esta diligencia (“con la fuerza de un Ford”, escribió juguetonamente en el New York Times, el futuro guionista de Fort Apache, Frank S. Nuget, según recoge Juan Tejero en su monumental John Wayne, el vaquero que conquistó Hollywood, T&B Editores). No os arrepentiréis.

No, no son frases de abuelo, ya no se hacen películas así.

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About davidyc

David Yagüe Cayero, periodista y aprendiz de escritor. En su blog encontrarás temas tan variados como el cine, libros, cómics, actualidad y mucho más.

5 responses to “La diligencia”

  1. Carol says :

    Je je, aún a riesgo de parecer yo también una abuela, estoy contigo, ya no se hacen películas así. Enhorabuena por tu nueva sección, está muy entretenida, y era algo un poco obligado ¿no?, con el título del blog y lo que te gusta el western.

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    • davidyc says :

      Me alegra que te guste Carol¡ Sí, la verdad es que era del todo obligada, a ver si le puedo dar una continuidad aceptable.

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  2. Javier Márquez says :

    Magnífica película. La adoro, como todo lo que hizo Ford. Entre otras cosas, porque es la prueba palpable de que las reglas pueden romperse cuando se hace con ingenio. Me refiero a la famosa persecución de la que hablas, en la que Ford hizo algo por lo que hoy todos los críticos se llevarían las manos a la cabeza y lapidarían a cualquier director (amén de suspender con un cero patatero a cualquier estudiante). Y es el famoso salto de eje. Al principio diligencia e indios corren de derecha a izquierda de la pantalla, y poco después lo hacen de izquierda a derecha… En este vídeo puede verse claramente: http://www.youtube.com/watch?v=ByK8ZNb7J8w&feature=related

    Ford comentó esta decisión en una entrevista: “¿Dice usted porque fui de derecha a izquierda en lugar de izquierda a derecha? Lo hice porque se estaba haciendo tarde y si me hubiera quedado en el lado correcto los caballos habrían quedado iluminados por detrás, y con iluminación por detrás no habría podido indicar la velocidad, de forma que me fui al otro lado, donde les daba la luz a los caballos. En este caso no importaba nada. Suelo quebrantar muchas normas, a veces de forma deliberada.”

    Magistral

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    • davidyc says :

      Gran comentario Javier y muy buena explicación del genio de este hombre. Qué gusto tener a fordianos por aquí que enriquezcan la entrada¡

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  3. Alicia says :

    La explicación de Javier demuestra que John Ford era un magnífico director, de los que ya no quedan. Un director de hoy en día ni se hubiera preocupado por la iluminación, eso en el caso de que hubiera tenido alguna noción de lo que es la iluminación. No soporto la manera de rodar, que parece haberse puesto de moda, moviendo la cámara constantemente, como si fuera un video aficionado corriendo con la cámara al hombro. En la actualidad la profesión de director está absolutamente desprestigiado, parece que todo el mundo pueda dirigir. Cualquier actor que ha hecho un par de películas cree que puede ser director. Pues no, señor. Dirigir y actuar son dos cosas bien distintas que pocos pueden hacer bien, aunque de forma penosa lo hagan muchísimos.
    Se acabó el cine, excepto por las aportaciones de Clint Eastwood, Scorsese y poco más. Afortunadamente, la época dorada del cine nos dejó magníficas películas que podemos seguir viendo.
    Un saludo a todos.

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