De Bravo Tango Siete a Los últimos días del imperio celeste

Bt7 y Los últimos días del imperio celeste

El otro día estuve en la consulta de un médico. Era una de esas instalaciones modernas y funcionales con citas de personajes célebres en las paredes. En una se leía la siguiente: “Nunca cruzarás el océano, a menos que tengas el coraje de perder de vista la orilla”. Se atribuía a Cristobal Colón, aunque desconozco si es así. Me gustó, me recordó que estoy embarcado y en medio del océano. Ya casi no veo mi orilla (segura, íntima) y navego hacia aguas desconocidas, hacia los lectores.

Como os comentaba antes, hoy ha llegado a las librerías mi segunda novela, Los últimos días del imperio celeste. Se cumplen, dos años y un mes aproximadamente de la salida de la primera, Bravo Tango Siete. El contratista (que salió un 9 de enero de 2012, tras una ‘salida’ en falso el noviembre anterior). Dos años, mucho o poco tiempo, según, pero vivido muy intensamente.

¿Qué tienen en común estas dos novelas? Algo, pero poco. En ambientación y personajes son diametralmente opuestas. Los personajes oscuros de la primera han sido sustituidos por personajes más brillantes, más puros, más propios de las grandes novelas de aventuras. La oscuridad y la ambigüedad moral también se han rebajado. El Irak post Saddam de aquella, cambia por la China, casi colonial, del año 1900.

Bravo Tango Siete era una novela que supuraba furia por lo que pasaba en Irak (aún recuerdo que deseaba entonces que ojalá algún día releyera la novela y pensara que la tragedias que se contaban allí eran agua pasada, pero la realidad te da en los morros: la violencia sectaria continúa en el país y, aunque los contratistas de seguridad parecen estar más controlado, hace poco leí que Eric Prince, el fundador de Blackwater estaba haciendo negocio vendiendo sus servicios a empresas chinas en África) y Los últimos días del imperio celeste es una novela más esperanzada, con violencia y drama, sí, pero con cambio, con descubrimientos y superación.

En una utilicé la indignación por la realidad y en esta segunda, la emoción casi juvenil de mi yo niño viendo una y otra vez 55 días en Pekín. Cada energía, a su modo, han resultado muy poderosas.

En lo que sí coinciden ambas historias es (¡espero!) en su ritmo, en estar ambientadas en momentos muy convulsos y en los intereses que llevan a algunos personajes a cometer los actos más desesperados.

A pesar de todo, estoy seguro que entre las dos novelas hay una evolución en estilo, en escritura, forma de documentarme, afrontar la estructura, dialogar con los personajes… Aunque eso deberéis decirlo vosotros. He escrito esta historia, palabras negras sobre papel (o pantalla) blanco, pero ahora vosotros le vais a dar vida.

Empezaba con una cita y acabo con otra. Según Wikiquote, Cervantes escribió: “El que no sabe gozar de la aventura cuando le viene, no se debe quejar si se le pasa”. Hace más de tres años que me embarqué en este libro.

¿Os unís vosotros a esta aventura?

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About davidyc

David Yagüe Cayero, periodista y aprendiz de escritor. En su blog encontrarás temas tan variados como el cine, libros, cómics, actualidad y mucho más.

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