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Un discurso sobre J.K. Rowling sobre el fracaso y la imaginación


Hoy os dejo un vídeo, que es de 2008, pero que yo he descubierto hace días. Se trata del discurso que dio la escritora J.K. Rowling (sí, la de Harry Potter) en la ceremonia de graduación de la Universidad de Harvard. Es un discurso que me parece inteligente (en su estructuración, en la forma en la que Rowling atrapa la atención para luego meterse en asuntos de calado) y es un canto a la imaginación y al aprendizaje del fracaso que sirve para todos, pero que creo, que en el caso de los escritores, es fundamental. ¿Qué os parece a vosotros?

 

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Pistas para contar una gran historia


No, no os creáis que os tengo abandonados (a vosotros lectores y ti, sufrido blog). O al menos no de pensamiento, porque obviamente en la práctica un poco sí que os dejado de lado. Estoy pensando en cómo retomar esta bitácora y cambiarla un poco, darle un giro para mejorar. Aún estoy en ello.

En el camino, os dejo este vídeo que sé que no es nuevo para nada, pero que a mi me encanta. Es una charla TED de Andrew Stanton, guionista de Pixar con títulos como Buscando a Nemo o Wall-E. Lo que cuenta y cómo lo cuenta, para los que nos gusta esto de contar historias y queremos aprender cada día un poco más, resulta una clase magistral. Que lo disfrutéis. Espero estar en breve más activo por estos lares.

Presentación de Los últimos días del imperio celeste en la Semana Negra


La semana que viene, el miércoles día 9, estaré presentando Los últimos días del imperio celeste, en la Semana Negra de Gijón.

El acto tendrá lugar a las 18.30 en el espacio A Quemarropa. Me acompañará el escritor David López, autor, entre otras, de El crimen de los Monegros o El aventurero Vivar.

¡Os espero!

Los últimos días del imperio celeste en La noche en vela (RNE)


El pasado día 20 de madrugada tuve el placer de estar como invitado en el programa de RNE La noche en vela para hablar de Los últimos días del imperio celeste. Fue un auténtico placer charlar con Pilar Tabares y María Arizala. ¡Muchísimas gracias por invitarme!

Aquí os dejo la entrevista para que podáis escuchar la entrevista (a partir del minuto 18 aproximadamente).

Mis primeras firmas en la Feria del libro de Madrid


IMG_2212La Feria del libro de Madrid 2014 ha terminado y para mi será siempre un recuerdo especial: mi primera firma en Madrid. Este año, y gracias a mi segunda novela, Los últimos días del imperio celeste, y a Roca Editorialhe debutado como escritor en el mundo de las ferias (estuve en abril en Cáceres, en junio en Madrid y en julio estaré en la Semana Negra), pero la de Madrid, mi ciudad, siempre tendrá un sabor especial porque es la feria que desde niño he visitado cada año sin falta.

El pasado viernes escribía nuestro compañero Nacho Segurado sobre su experiencia como lector y visitante de la Feria y lanzaba el guante a los escritores. Guante recogido con esta entrada, espero.

A mi siempre me ha gustado ir más de una vez, más entre semana, caminarla de arriba abajo al menos dos veces y poner atención en las casetas de editoriales o librerías temáticas, buscar libros algo diferentes, rebuscar, pensar en algún libro para regalar… Creo que es algo que hago desde pequeño, cuando iba con mis padres, y he seguido repitiendo con amigos, con mi mujer y, algún año de estos últimos, a visitar a escritores amigos que firmaban.

Este año, como os decía, fue mi primera firma. Al haber trabajado durante un tiempo en el mundo editorial sé que firmar no es un paseo triunfal. He visto a muchos autores reputados y sobradamente conocidos esperar con cara de circunstancias a que llegara algún lector a su caseta. En mi caso, lejos de esa sensación, llegué a las dos firmas de este año con la intención de charlar con lectores y presentarme a esos lectores paseantes en busca de una pieza veraniega o recibir a amigos y conocidos.

 

Tiene su dificultad, no sea crean. Hay lectores que prefieren que no se les hable mientras echan un vistazo al libro, lo tocan, lo abre, leen la contracubierta. Otros en cambio, parecen que el mero vistazo a un libro era una esperada invitación a conversar, algo que agradecen desde el primer instante. Cada lector es único y cada uno se fija en algún aspecto diferente. Diferenciarlos a veces se hacía difícil, y eso que contaba en mi caso con la ayuda de dos curtidas libreras de la feria.

Realmente ha sido una experiencia enriquecedora y mágica. Tener la oportunidad de explicar qué era mi segunda novela a los lectores que se paraban a echarle un vistazo (“mercado fenicio”, creo que dice un firmante tan proactivo como nuestro amigo Pedro Santamaría), hablar con padres que buscaban un libro para sus hijos, o gente a la que le fascinaba la historia de China y eso les condujo a la novela. Hubo gente que lo compró y otra mucha que no, pero no cambiaría esta experiencia. Descubres muchas cosas sobre los lectores, que para un escritor son necesarias.

Lejos de esperar con desesperación, intenté saludar y hablar con todos aquellos que echaban una mirada de ligero interés al libro. Gracias a todos: al equipo de Roca Editorial por concederme la oportunidad; a mis amigos y familiares por acudir, como siempre, a apoyarme en masa; a todos los lectores que accedisteis a gastar unos minutos charlando con el escritor; a los lectores que os llevasteis un ejemplar. Ahora sois todos parte de un recuerdo imborrable, mi debut en la Feria del Libro de Madrid y esta aventura que supone Los últimos días del imperio celeste.

 



David Yagüe

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Firmas en la feria del libro de Madrid


Hola a todos amigos,

Estoy emocionado con firmar Los últimos días del imperio celeste en la Feria del libro de Madrid, una cita ineludible para mi desde que tengo recuerdo. Estaré dos días:

Domingo 8, de 12 a 14 horas en la caseta 198 (Roca Editorial)

Sábado 14, de 19 a 21 horas en la caseta 198 (Roca Editorial)

¡Os espero!

El libro, ¿el medio más 2.0?


En una clase, el año pasado, un profesor de Marketing digital intentó explicarnos (y en mi caso, es uno de los pocos que me ha convencido) qué significaba todo esta celebrada fanfarria de la web 2.0, los medios sociales, etc. Explicaba que la verdadera revolución social de Internet, la manera de hacer un medio realmente social era entregar el poder al usuario, a la comunidad, y que eso era algo que daba cierto miedo y que por eso en Internet muchos se denominan sociales y no lo son.

Aquella explicación (tan sensata como injusta es la libre traducción que en este post hago de ella) me llevó inevitablemente a los libros, a las novelas. En realidad a cualquier texto escrito. Inmediatamente pensé que ejemplificaba automáticamente esa revolución 2.0. ¿Acaso el autor que escribe un libro no cede en su totalidad, desde el mismo momento que lo ofrece para su lectura, la soberanía sobre su texto?

El lector (ese usuario, esa comunidad formada por uno o por millones) es dueña y soberana de ese contenido que el escritor le ofrece. Es libre, totalmente, de leerlo o no leerlo, de dedicarle su cariñosa atención o de utilizarlo, si es en formato papel, para calzar una mesa coja. Estoy tentado de decir que es libre de acceder a él de un modo legal o pirata. Al final, lo escribí.

Si lo lee, el lector tiene todo su derecho a interpretarlo, reescribirlo mentalmente, malinterpretarlo, retenerlo para siempre u olvidarlo al instante. Puede decidir tratarlo como pura ficción o como verdad revelada (aprovecho, para recomendar en este punto esta entrada de Sergio Remedios sobre la “responsabilidad social del novelista histórico”). Da igual lo que el escritor pretendiera decir, el lector lo ha hecho suyo ya. Ahora sólo dice lo que el lector quiera o pueda leer en él. Puede quedarse en una interpretación literal o bucear en el subtexto. Es el dueño y señor, se ha convertido en el creador al 50% de ese libro.

Puedes pensar que es una tontería, pero como ejemplos de baratillo, ¿no te ha ocurrido nunca que, a pesar de que una novela describe un personaje de una manera, tú te emperras, ilógicamente, en representarlo en tu mente de otra? ¿Nunca has discutido con un amigo porque habéis entendido cosas diametralmente opuestas del mismo libro?

En el fondo, tanta revolución tecnológica, y al igual que con las célebres redes sociales, no hacemos más que dar vueltas sobre conceptos tan antiguos como el lenguaje escrito.

No me tomes por un ludista  moderno, pues no lo soy. Como con la literatura, la poesía o el arte de contar historias, reales o ficticias, cambian las formas y lo medios, pera la esencia continúa.

Eso, y que como escritor (o aprendiz de), escribir carece de sentido si no hay nadie detrás que te lea. No me cansaré de daros las gracias por ello.

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