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Enemigos públicos, de Michael Mann


Tenía ganas de ver esta incursión de Michael Mann en la vida del forajido de los años treinta John Dillinger por muchas razones: porque este tipo ya rodó una obra maestra centrada en atracos (Heat), porque su dueto protagonista es de escándalo (Depp y Bale) y porque las historias de gangsters de aquellos años me fascinan (todavía tengo guardada en la retina en la escena en que Tom Hanks ajusta las cuentas a Paul Newman en aquel callejón lluvioso con su ametralladora Thompson en Camino a la Perdición).

La película está muy bien hecha, las interpretaciones son buenas y medidas (nada de sobreactuaciones en busca de destacar), hay detalle y rigor histórico pero… pero falta algo para que sea algo más que una película maravillosamente hecha. No es una obra maestra aunque lo tenga todo para serlo. Falta algo, pasión entre otras cosas, y desde luego, sobra algo de metraje (ya sabéis que salvo justificación las películas largas porque sí me repatean los higadillos).

Mann no ha logrado conseguir en esta historia de policías y ladrones el empate técnico entre cazador y presa de ese peliculón que es Heat: en el final de aquella no sabíamos si deseábamos que ganara el poli o el caco, en esta… nos da pena Johnny Depp pero por muy humano y hasta atractivo que resulte, no dejamos de pensar que es un cabronazo bastante violento.

Así pues, una película interesante y bien hecha, pero nada más. Michael Mann mejora desde la patética Corrupción en Miami (un bodrio infumable) pero no logra llegar al altísimo nivel de películas como la mencionada Heat, El último mohicano, El dilema o la notable Collateral. Eso sí, es cine del bueno y, en estos tiempos que corren, eso hay que valorarlo.

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¡Skynnet derrótalos ya, por favor!


El otro día fui al cine a ver Terminator Salvation. Creo que ha sido la película más ridícula que he visto hacía mucho tiempo. ¿Esto era el futuro del que hablaba aquel Kyle Reese a Sarah Connor en 1984? Joder, pues no me extraña que Sarah Connor se volviera loca intentando evitarlo. Yo también lo habría hecho.

No os voy a negar que me encantan las dos primeras partes de la saga iniciada por James Cameron (la segunda sobre todo). No sólo es que lleven implícitos buenos recuerdos del cine que uno veía en su adolescencia (que también) si no que me parecen películas, bien hechas, con un guión digno: un espéctaculo de entretenimiento bien hecho, en resumen. Hay mucha gente que no me cree, pero en la facultad en Historia del Cine se daba Terminator 2 por los avances en efectos especiales que supuso.

Incluso la tercera parte me pareció “visible” aún es un producto sin alma ni personalidad y totalmente innecesario (un sacapastas, vamos).

Pero esto de Terminator Salvation es de órdago. Es una película vacía, sin personajes retratados y sin trama. Desaprovechan a Christian Bale (un actor muy decente) en un papel plano que podría haber dado mucho de sí como el de John Connor, que ni siquiera es el protagonista absoluto. Sam Worthington está algo mejor en su papel, seguramente por qué es el único que tiene un mínimo, y previsible, conflicto dramático.

Algunas escenas y diálogos rozan la ridiculez más absoluta, los realizadores de esta película, desde luego no suelen pensar mucho en conceptos como la sutilidad y la verosimilitud. Hay varios personajes que están ahí, ocupando metraje, sin aportar nada a la historia, lo que me hace pensar que ya tienen seguro una continuación (horror de los horrores).

Salvo los nombres, cualquier parecido con la saga Terminator es pura casualidad (exceptuando algún autoreferencia de lo más pueril al más puro estilo “volveré”). El argumento (en general bastante simplón y a ratos bastante absurdo) no tiene nada que ver salgo alguna referencia a Skynnet, que uno se llame Kyle y otro John Connor… podría haber sido la trama de la enésima película de tema futurista post apocalíptico fuera de la saga. A veces parece tener más de una versión “seria” (entre muchas comillas por favor) de Transformers (gracias a dios, qué detalle, sus escenas de acción no son tan confusas y veloces como las de la película de Michael Bay… ¿A cuento de qué viene dejarse millones de dólares en efectos especiales que pasan ante los ojos del espectador tan deprisa que ni los puede disfrutar?) o de Matrix (no digáis que esos robots serpientes no se os parecían a los de aquella saga) que de las películas de James Cameron.

Ni siquiera a nivel estético tiene algún parecido con las películas predecesoras. El despliegue de efectos especiales no es nada del otro mundo, ni por original ni por bien hecho, aunque eso sí, no son cutres. La útilización de una paleta cromática cercana a la de las películas de guerra al estilo Black Hawk Derribado es totalmente superflua.

Por salvar algo, salvaría tres cosas: Sam Worthington, que me ha llamado la atención (aunque ya digo que igual ha sido porque tiene el único personaje con algo de interés), el cameo de Arnold Scharzenegger (¿cuánto retoque digital hay ahí? Si está igual que en la primera) y el minipapel de Michael Ironside haciendo… de lo de siempre.

Así que no puedo decir más que es una película tan rídicula que te das cuenta de ello a los cinco minutos.

Por favor, Skynnet derrota a John Connor y ]a la resistencia y que nos dejen de torturar ya…

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