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Dan Brown, otra vez…


Vuelve Robert Langdon. Vuelve Dan Brown. Vuelve el primer gran autor de best-seller del siglo XXI. Y vuelve con más de lo mismo, con una historia que mezcla sociedades secretas, ciencia de última generación, secretos  escondidos en el arte y conspiraciones. Más de lo mismo del hombre que no descubrió la fórmula pero que le saca el mayor de los provechos.

El símbolo perdido es la tercera aventura de su personaje estrella, Robert Langdon, el poco heroico académico que siempre se ve envuelto en experiencias muy similares, con compañeros muy similares y contra villanos muy similares. En esta ocasión una visita a Washington D.C. le involucrará en una carrera contrarreloj contra un asesino que intenta desenmascarar el gran secreto que los masones han escondido en la capital estadounidense (tan secretos y tan poco discretos, hay que ver).

En esta historia, casi todo huele a ya visto en los libros del autor y lo que no, se convierte en otra de las grandes marcas de la casa: la tendencia al sensacionalismo y a los efectismos fuera de todo orden y lógica. La trama es rocambolesca y a veces muy poco creíble (pero es hasta perdonable en este género); el villano es inverosímil y tiene un punto ridículo, pero está en línea de otros que ya vimos en El Código Da Vinci o Ángeles y Demonios. Los personajes son de cartón-piedra y algunos diálogos causan sonrojo de los pueriles que resultan. Además, no hay que olvidar que la historia europea (y sin ánimo de ofender) y su patrimonio artístico es, pese a lo que afirma Dan Brown que compara el Capitolio con el Vaticano, mucho más rico y proclive a guardar secretos que el estadounidense. Y qué decir tiene, que la novela tendrá que sobrevivir sin las polémicas con la Iglesia de sus libros anteriores (primer gran fallo de la novela, no se mete con nadie: ni con el Gobierno de los EE UU, ni con los masones,… ¿Dónde está la polémica marketiniana?)

Entonces ¿por qué tanto bombo con este libro? Pues porque a Dan Brown hay que reconocerle el ser un escritor sumamente inteligente y conocedor de su público. Porque Brown ofrece lo que se espera de él: una historia llena de ritmo (salvo en las últimas cincuenta páginas, que como en El Código Da Vinci prefiere dedicarse a dar un poquito de filosofía sobre el cambio de conciencia y el buen rollito cósmico), acción a raudales, persecuciones, juegos, giros de trama vertiginosos, poca o ninguna credibilidad… que hacen que guste o no, casi sin querer devores las casi 600 páginas del libro sin que se haga larga, incluso sin siquiera disfrutarlo (ayudan esos capítulos breves hasta la extenuación). Como una película palomitera de Hollywood de las que bebe abundantemente, Brown repite la fórmula en todos sus detalles. No es que siga los códigos de ese subgénero llamado thriller histórico, es que él lo convierte en fórmula, en una inamovible e invariable. Ni más ni menos, la misma fórmula con todos sus defectos y sus efectistas aciertos; con sus millones de fans y también miles de críticos. Ángel y demonio, rey de las ventas. Quizá hasta que decida cambiar o hasta que sus lectores se cansen de leer la misma historia con diferente envoltorio.

Dan Brown vuelve con lo de siempre: miel para los seguidores; matarratas para los detractores. Nada nuevo en el horizonte.

Reseña publicada originalmente en comentariosdelibros.com

Ángeles y demonios, con Tom Hanks


Vale, no quiero hacerme el cultureta, porque no lo soy, pero Dan Brown me parece uno de los fenómenos literarios más sobrevalorados. De acuerdo, el tipo y sus libros tienen algo. Soy de los que creen que tienes que tener algo, además de markéting para vender millones de libros y (y esto es más importante) que lo lean millones de personas.

Son rápidos y el truco de los capítulos cortos para mantener la tensión está muy visto, pero funciona. Aún así yo soy incapaz aún de explicarme por qué este tipo triunfó con El Código Da Vinci (un aburrimiento y con un final anticlimático tremendo) y no con Ángeles y Demonios, que por lo menos tiene ritmo a raudales y un final en todo lo alto, aunque sea tan delirante. A mi que no me cuenten que es porque critica  a la Iglesia, porque francamente no es tanto ni tan profunda como la pintan.

Hecha esta introducción, voy a las películas, que en mi opinión son hijas clónicas de sus originales literarias. El Código Da Vinci me aburrió infinitamente, tanto que cabeceé como un loco en la butaca. Vamos que me dormí varias partes supuestamente tensísimas.  Lo que más duele en estas cosas es que tenía un director comercial pero apañado (Ron Howard) y un reparto muy interesante (Tom Hanks, Audrey “Amelie” Tatou, Paul Bettany, Alfred Molina, Jean Reno, Sir Ian McKellen…)

Ángeles y Demonios es mucho más entretenida, ritmo todo el rato, sin parar… hasta tal punto que a ratos parece un poco repetitiva (coge el coche, corriendo a una iglesia, casi pillas al asesino, ves otra estatua, de nuevo al coche y… ¡vuelta a empezar! y así unas tres veces) y, para la historia que es, me pareció larga.  El reparto es mucho más suscinto en estrellas, pero en mi opinión están hasta más cómodos que el anterior (porque la chica de Amelie tenía una cara en El Código Da Vinci de estar pensando: ¿cómo diablos me ha metido mi agente en esto? aunque bueno en esta Ewan McGregor no sé yo si pensaría igual…).  Personalmente me esperaba un despropósito igual al anterior y en esta no me dormí (lo juro).

Así que si buscáis una película entretenida (aunque si eso es lo único que buscáis yo elegiría mejor Star Trek), con bastante acción y la empatía de Tom Hanks pues Ángeles y Demonios os puede gustar a pesar de sus muchas absurdeces mayúsculas (muchas herededas del libro). Ahora… el final ya aviso que es de órdago a la grande.

Nota final: Tom Hanks, amigo mío, yo que hacía años pensaba que eras una especie de James Stward moderno porque eras capaz de hacer cualquier papel y darle empatía y hacerlo bien… porque no te dejas de Robert Langdon (que sí que da mucho dinero) y haces algunas películas como dios manda. Recuerda aquellas Camino a la perdición, Filadelfía, Salvad al Soldado Ryan, Forrest Gump, … Aunque sea de vez en cuando.

Nota 2: si optáis por ver Ángeles y Demonios en versión doblada… ¿Alguien me podía decir si no son ridículos esos acentos francés, alemán e italiano de muchos de los actores? ¿Es igual en VOS? Igual soy yo y a todo el mundo le suena bien.

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