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Un verano flojo de cine


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Retomo, después de bastante tiempo, el blog para hablaros, resumiros más bien, de lo que he visto este verano en el cine. La verdad es que, aún sabiendo que el cine veraniego tira hacia los taquillazos de acción de más rompe y rasga, estos meses no han sido especialmente buenos.

Tenía ganas de ver el nuevo enfoque de un superhéroe que no era santo de mi devoción como era Superman. Y la película de Zack Snyder, protagonizada por Henry Cavill, me pareció francamente floja. A priori resultaba una buena idea incidir en la formación de la psique del héroe, el aire mesiánico y todo eso, pero todo queda en agua de borrajas y la película naufraga. Hay poca pericia narrativa (es bastante cuestionable la idea de los flashbacks) y bastantes ganas de obviar cualquier tipo de profundidad, para centrarse en los puñetazos cósmicos a ritmo de fanfarrias. Si al menos funcionara en ese aspecto, podría haber sido pasable, pero lamentablemente Man of Steel no tiene grandes peleas, y su acción resulta reiterativa, carente de fuerza y originalidad. [SPOILER] También resultan muy cuestionables ciertas decisiones como que Superman parta el cuello al estilo boina verde al villano de la función o la muerte de Kevin Costner, que resulta bastante ridícula [FIN DEL SPOILER]. Así pues, una película bastante floja, con un buen reparto desaprovechadísimo (secundarios, qué coño importan, debió pensar alguien)  y encima, oh sí, una vez más, excesivamente larga para lo que cuenta. Por salvar algo, a Cavill y a Russell Crowe.

Elysium era otra en la que tenía ciertas expectativas (ay, qué problemáticas son) por su director, Neill Blomkamp, autor de la interesante Distrito 9, y Matt Damon, un actor bastante cumplidor. ¿La película? Parte de una buena premisa no demasiado original y ahí se queda. Bien en aspectos técnicos, briosa, pero desaprovechada. Falta un poco de arrojo y ganas de ofrecer más que un entretenido producto de acción, con algunos fallos bastante potentes en su guión. Además, casi todo suena a algo ya visto en otras películas.

Salvo de la quema, a Star Trek. En la oscuridad y Monstruos University, porque sin ser la repanocha cumplen con lo que ofrecen. La primera una aventura espacial vertiginosa, con un villano de altura (gran Benedict Cumberbatch) y situaciones límite al estilo de la anterior película de la saga (quizá, algo larga) y Monstruos University, porque destila simpatía, aun siendo una película de animación que tampoco aporta nada, ni sea comparable a Up, Wall-E, Ratatouille, Toy Story y demás maravillas.

Así pues, en un verano en que he ido poco al cine, no he acertado en exceso con mis elecciones. Mis mayores alegrías cinéfilas han llegado en formato doméstico y han sido De óxido y hueso (qué película, qué actores, quizá peca de exceso de melodrama, pero sus dos actores Marion Cotillard y Matthias Schoenaerts están colosales), Las sesiones (una película maravillosa, llena de humanidad, con un excepcional John Hawkes y unos grandes William H. Macy y Helen Hunt) y No se lo digas a nadie (un entretenido thriller francés basado en una novela del estadounidense Harlan Coben que funciona sorprendentemente bien, a pesar de algunos excesos y forzamientos. Ganó 4 premios César en 2006).

Y vosotros, ¿qué películas os han gustado este verano? ¿Coincidís conmigo? ¿Tenéis otras recomendaciones?

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Mi resumen del año (series, libros y películas)


¡Feliz año a todos¡  Como todos los años, empiezo el 2012 con mucha energía y con ganas de que este año el blog no quede tan desatendido. A ver si lo cumplo.

De momento voy a empezar con un pequeño resumen de lo mejor del año pasado en cine, libros y series. Este año no he podido ni ir al cine todo lo que quisiera, ni ver todas las series que me habría gustado, así que este resumen es muy, muy personal, y con muchas lagunas.

LIBROS

– Un libro y un autor: Sin duda, si el 2010 fue el año en el que descubrí a George R.R. Martin y suCanción de Hielo y Fuego, este 2011 me ha pasado lo mismo con Don Winslow. Este autor de thrillernorteamericano me cautivó con su mejor novela El poder del perro (Mondadori, 2010) -un fascinante recorrido por la guerra contra la droga en la frontera entre EE.UU. y México durante tres décadas-. Después me leí todas sus novelas en castellano. Muy entretenidas y escritas con ese humor negro que caracteriza a Winslow, pero ninguna al nivel de la anteriormente citada: destacan Salvajes (Martínez Roca, 2011) y El invierno de Franky Machine (Martínez Roca, 2010, será reseñada en las próximas semanas), algo por detrás queda Muerte y vida de Bobby Z(Mondadori, 2011).

– Una novela histórica: Por falta de tiempo no leí la trilogía de Santiago Posteguillo (al que entrevistamos el pasado otoño) sobre Escipión, así que cuando salió Los asesinos del emperador, fue mi oportunidad para ‘probar’ a este autor. Me ha convencido. Una novela épica de altura y extremadamente cuidadosa con la ambientación. Mi novela histórica del año.

Dos novelas escritas en castellano. El sueño del celta, de Mario Vargas Llosa, y Niños feroces, de Lorenzo Silva. El escritor de Getafe no decepciona y firma una de sus mejores novelas: un relato muy honesto que narra la aventura de un español de la División Azul y el viaje que recorren dos escritores para narrar su historia. Cautiva por lo que cuenta y cómo lo cuenta. Por su parte, el premio nobel me cautivó con la historia del irlandés Roger Casament, llena de luces y sombras, pero sobre todo de humanidad.

– Un clásico. En mi aún larga lista de clásicos sin leer, este año se cayó uno que destaca: El Conde de Montecristo, de Alejandro Dumas. Un novelón de huidas, venganzas y tramas intrincadas que funciona y te transporta a otra época. Siglos después, este autor sigue siendo un best-seller contemporáneo.

– Una ilusión personal. Perdonad el autobombo, pero en el último mes ha salido mi primera novela Bravo Tango Siete. El contratista (hablamos en un programa de radio sobre el libro) y no estaría siendo sincero si no lo destacara. Para un lector, ver su libro publicado es un auténtico sueño cumplido.

PELÍCULAS

Las grandes películas estrenadas este año (y que haya visto) serían Valor de ley (bien por el western de los Coen), El topo (de la que os hablaré en un post, próximamente), Un dios salvaje (excepcional adaptación de Polanski de la conocida obra de teatro con un reparto en estado de gracia) y la australiana Animal Kingdom (un exótico ejercicio de cine negro muy bien rodado y con una Jackie Weaver inmensa).

(Actualización 16 de enero) No sé cómo se me pudo olvidar: Cisne Negro fue una de las imprescindibles del año.

Película española destacada: se me escapó No habrá paz para los malvados (estoy seguro de que estaría en este post), así que mi película nacional será Mientras duermes, terror psicológico de la mano de Balagueró y de un colosal Luis Tosar (qué grande es este hombre).

Superproducciones del año. En este apartado, no me puedo decidir entre Super 8 y X-Men Primera Generación, gran cine de entretenimiento, cada una con sus puntos fuertes.

SERIES

Seguidor de la serie de libros Canción de Hielo y Fuego, parecería obvio que mi serie del año fuera Juego de Tronos (excelente, por otra parte). Así iba a ser, hasta que finales de año apareció Homeland. Y no hubo color.

Excelente thriller de espías y terroristas, con excelentes interpretaciones (increíbles Damian Lewis y Claire Danes, pero muy destacados también Morena Baccarin o Mandy Patinkin), un guión genial, medido, que guarda con mimo un cuidado equilibrio entre la trama thriller y las tramas personales y en las influencias que ejercen entre ellas. Es LA serie.

El origen del planeta de los simios


Por fin vuelvo a mis lares blogueros y a ver -si por enésima vez lo digo- me mantengo un poco más regular. Esta vez os escribo sobre una de las -desgraciadamente pocas- películas que he visto en este flojito verano cinematográfico: El origen del planeta de los simios (Rupert Wyatt, 2011).

No sé si llamarla remake, reboot o cualquiera de las paridas tan de moda ahora en Hollywood, pero sí hay que decir que esta película tiene poco que ver con los clásicos protagonizados por Charlton Heston (aunque tiene guiños hacia las mismas: como esas portadas de prensa sobre una misión espacial que se pierden en el espacio…¿eres tu Charlton?) y -menos mal- nada que ver con la lamentable película que hizo sobre el tema Tim Burton (¿en qué pensabas, Tim?).

Esta nueva entrega simiesca lo tiene todo para ser un blockbuster (estoy de lo más anglófilo en este post): actores guapetes; acción pero sin demasiada violencia explícita; monos simpáticos y no tanto, mensaje buenista sobre los peligros de la ciencia, evidente pero sin demasiada profundidad; buenos efectos especiales, pero que dejan respirar la película; un guión sencillo pero que hace avanzar la historia sin demasiados lastres… Tiene de todo, pero sin pasarse en nada. Todo muy medido, tanto que a veces parece un poco prefabricado.

Podemos decir que sin duda, lo mejor de la película son los simios y sobre todo el humanizado interpretado (ordenador mediante) por Andy Serkis (el gran Gollum de El señor de los Anillos). Interpretación y efectos especiales casa perfectamente y dan el do de pecho en la creación de un buen personaje como es César, aunque se les va un poco la rosca con eso de hablar tan pronto y tan fácil.

James Franco -un actor que va siendo cada vez más interesante- está cumplidor aunque su papel es bastante blandito y previsible y se lo fagocita, como todo en el film, César y sus simios. El sueldo de la guapísima Freida Pinto se lo podían haber ahorrado porque la verdad pinta -si lo sé, chiste fácil, pero estaba tan a mano- poco para la historia, aunque ya lo decíamos antes: tiene todo para todos y en una cinta hecha para triunfar no podía faltar una chica guapa.

Así pues una película entretenida, con un muy buen final y que se ve con interés, aunque no pasará a la memoria por nada. Es cumplidora e inteligente y me gustó su final abierto (aunque igual se ha dejado así para hacer más películas) y que no abusara de la acción (la batalla en el puente Golden Gate me gustó pero me pareció más que suficiente).

La idea que subyace en la película de que es la ambición humana la que hace evolucionar a los simios y la que se carga la especie humana (y no que los exterminen los simios como me temía) es de lejos lo más arriesgados y revolucionario de la película, que le añade un pizquita de pimienta y de mala leche a esta película hecha para triunfar en la taquilla.

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